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Dioses Egipcios

Mito de Osiris

Mito de Osiris

La leyenda más importante del Antiguo Egipto es sin duda el Mito de Osiris. En él, su esposa Isis y su hijo Horus luchan contra su hermano Seth. En todas las leyendas egipcias se narra muy poco sobre el Dios Osiris (Auser). La mayoría de lo que se cuenta surge a partir de la traición de Seth.

Es una de las historias más famosas de la mitología egipcia. Hay varias versiones de Osiris respecto a su muerte. En este artículo te voy a contar una de las tantas versiones que hay sobre este mito. Disfruta del capítulo de la serie Dioses Egipcios y cómo la humanidad presenciaba una de las más épicas batallas de dioses, Seth vs Horus.

Documental el Mito de Osiris | Capítulo 6

La muerte de Osiris

Funeral de Osiris

Todo Egipto (Kemet) estaba de luto por el asesinato de su gobernante, Osiris. La muerte de un Dios no debía tomarse a la ligera. Este tipo de asuntos tendían a desequilibrar todo el universo. Seth se había deslizado al lado oscuro de la realidad. Ya no se sentaba en la proa de la barca solar, ni tan siquiera luchaba contra Apofis (Apep), la gran serpiente del caos.

En lugar de ello, Seth se convirtió en la oscuridad, traicionando a su hermano Osiris, hasta acabar con su vida. Los sacerdotes no podían dar crédito a los rumores, pues había despedazado el cuerpo de Osiris lanzando sus trozos y repartiéndolos por todo Egipto. Mientras el horizonte se iluminaba, los sacerdotes llevaban a cabo su ritual cotidiano, quemando un puñado de cereal como sacrificio al gran Dios Ra, el portador de la luz.

Su regreso a los cielos sobre el reino de los mortales, le hizo observar desde arriba un mundo entristecido por lo que les había ocurrido a los vástagos de Geb (la tierra) y Nut (el cielo). Su heredero Osiris, asesinado por su hermano, Seth. Y su hija Isis, que se había convertido en viuda por el suceso ocurrido ¿qué más podía pasar?

El pacto del faraón Amosis II y la Diosa Isis

Amosis II

Cuando los sacerdotes regresan a Heliópolis (Iunu), oyeron las noticias de que Seth se hizo con todo el control de Egipto. Isis, la adorable esposa de Osiris, se marchó a las colinas del oeste. O al menos, eso es lo que se le contaba a la gente. El faraón Amosis II de Sais (Ahmose II de Zau) entró en el templo y se dirigió a la enorme sala de reuniones.

Fuera de ella vio un rostro conocido. Al principio, no supo ponerle nombre a aquella cara. Había algo en todo ello que no tenía sentido. ¿Qué estaba haciendo una mendiga en el templo a esas horas? ¿Y por qué reconocía aquella mujer? En ese momento, la verdad le golpeó como un rayo. A pesar de las estropeadas prendas con las que vestía, no se trataba de una mendiga.

La petición de Isis

¡Es la Diosa Isis en persona! Esta deidad llevaba puesto un disfraz. ¡Eminencia! dijo Amosis, en un tono que solo ella podía oír. ¿Qué estáis haciendo aquí? ¡Es peligroso! Isis se giró y le pidió que se le acercara comentandole lo siguiente:

Necesito tu ayuda. Seth nos ha robado a todos, incluida a mí. Osiris y yo queríamos tener un hijo. Si actuamos rápido, aún habrá una oportunidad al respecto. Necesito que los sacerdotes recojan todos los trozos de Osiris. Los tienen que juntar para que pueda realizar ritos sagrados y así poder consumar la unión que nos ha sido negada. Nuestro hijo se convertirá en el soberano de pleno derecho de Egipto.

Isis

Las dudas de Amosis II

Amosis parecía estar confundido, pero asintió muy despacio. ¿Por qué dudas? le preguntó Isis. No dudo de vuestros poderes Eminencia, le respondió el faraón. Es solo que Seth está buscándoos, y temo por tu seguridad. ¿Qué me sugieres? Le comento la diosa Isis. El faraón le respondió:

Soy de Sais, que se halla aquí, en el Delta del Nilo. Conozco varios lugares donde podríamos juntar los trozos de Osiris y encontrar la paz y la seguridad necesaria para vuestra ceremonia.

Amosis II

Isis le dio las gracias al faraón y Amosis, se puso manos a la obra a preparar el plan que tenían en mente. Pero la Diosa le pidió una cosa más. Le comenta que hacen falta todos los accesorios reales de Osiris, pues no iba a ser una tarea fácil.

Había que recuperarlos del temible Seth, la suerte, es que aún hay fieles seguidores de Osiris que están dispuestos a dar la vida por ello. El faraón le preguntó a Isis ¿acaso la serpiente Apofis ha corrompido a Seth? La Diosa negó con la cabeza y comentó que aún no lo sabía, aunque todo era posible.

Nace un nuevo dios ¡Horus!

Horus: Dioses egipcios

Días después, recuperaron los trozos y de esa forma Amosis regresó al Bajo Egipto, había encontrado un almacén en Sais que era perfecto para llevar a cabo la ceremonia sagrada. Una semana después, había nacido un nuevo Dios, Horus, con los atributos necesarios para gobernar. Esta joven divinidad poseía las habilidades de su padre y la sabiduría de su madre.

Asimismo, Horus con el don de la visión, siendo capaz de verlo todo con mucha claridad desde lejos. Y como el halcón por el cual se le había dado nombre, esta deidad también tenía la rapidez necesaria para atacar con dureza a sus enemigos. Durante el primer mes tras su nacimiento, luchó muchas batallas contra su tío.

El joven Dios tuvo tanto éxito en el combate que Seth tenía miedo de perder la guerra. Deseando tomar ventaja, retó al joven Horus a una batalla en lo más profundo del agua. Tenemos que hacer como los hipopótamos y enfrentarnos el uno al otro bajo las olas. Si uno de nosotros sale a la superficie antes de que termine un plazo de tres meses, abandonamos la lucha. ¿Estamos de acuerdo? Esto le pareció razonable a Horus.

Seth, Horus e Isis

Osiris, Isis, Seth y Horus

Muy pronto, se encontraron bajo el agua, peleando el uno contra el otro. Isis temió por la vida de su hijo y se comprometió a ayudarle a ganar. Desde el cielo, lanzó unos enormes arpones al hipopótamo que se hallaba bajo ella, pero le dio a la bestia equivocada. Horus gritó:

¡Madre, me has golpeado! Por favor, ten más cuidado con tu puntería.

Horus

Isis estudió la escena con más detenimiento, y pronto se dio cuenta de que su hijo estaba al acecho de Seth. Allí se encontraba su hermano, varias docenas de metros por delante de Horus. Ella apuntó con cuidado, pero el arpón se resbaló del cuerpo mojado de Seth. Sin embargo, al final, el arma se quedó enganchada, y Seth salió a la superficie y le dijo:

Por favor, hermana querida, ten piedad de tu pobre hermano.

Seth

Isis tuvo compasión de su pariente y le permitió curarse las heridas. Más tarde, Horus se enfrentó a su madre:

¿Cómo pudiste tenerle piedad después de que intentara matarme tantas veces?

Horus

De repente, Horus le cortó la cabeza a su madre y la escondió lejos de su alcance en las montañas del oeste. Cuando Ra, la divinidad solar, oyó lo que Horus le había hecho a su madre, ató las manos del joven Dios y le devolvió su cabeza a Isis. Acto seguido, le dio una corona protectora para que nadie pudiera hacerle daño.

El ojo de Horus

Ojo de Horus

Sin embargo, mientras Horus se encontraba atado, Seth se precipitó sobre él para aprovecharse de su enemigo. Le sacó los ojos a su sobrino con brusquedad y lo volvió ciego. Isis perdonó a su hijo por lo que había hecho y lloró por el acontecimiento de sus ojos. Pero la Diosa buscó a Thot (Tehuty), pidiéndole ayuda por lo que le había pasado a su hijo.

El “Dios de la sabiduría y el conocimiento” le dijo que podía construir unos ojos nuevos empleando las artes antiguas. Poco después, Horus podía volver a ver. Una vez más, se lanzó a la ofensiva, tomando cada oportunidad de derrotar a su tío en la batalla. De nuevo, parecía que Seth iba a perderlo todo, en parte porque su hermana Isis, estaba interfiriendo en su guerra contra Horus. Así que Seth, decidió ir a la gran asamblea de los Dioses, más conocida como la Enéada.

La asamblea de los dioses

Allí le rogó al consejo que celebrara una reunión para debatir con Horus, pero sin la intervención de Isis. Y aceptaron su petición. Seth le comunicó a su sobrino que quería encontrarse con él en la Isla del Punto Medio y dejar que la Enéada juzgara quién tenía razón. Asi que Seth ordenó al barquero que no subiera a nadie que tuviera la apariencia de Isis para viajar a aquella isla.

Al día siguiente, la asamblea de los dioses se reunió. Seth y Horus presentaron sus casos mientras el consejo escuchaba. Pero por otro lado, Isis se disfrazó de mujer anciana y sobornó al barquero con un anillo de oro, de esta forma podía ir a la Isla del Punto Medio. Cuando llegó, se convirtió en una joven doncella, para tenderle una trampa a su hermano Seth.

La venganza de Isis

Diosa Isis

Mientras servía más vino a los invitados, llamó la atención de su hermano, y él, le pidió que se acercara. Mi señor Seth, dijo la joven doncella, estoy muy agradecida por todo lo que habéis hecho. Vuestra valentía hace que mis penas sean más llevaderas. El muy sorprendido contestó ¿Qué podría causar a una mujer tan hermosa algo que no fuera felicidad? La doncella comentó:

Un intruso ha invadido mi casa, matado a mi marido y robado el derecho de nacimiento de mi hijo.

Joven doncella

¡Maldito sea! exclamó Seth. Ese hombre debe ser ejecutado por sus crímenes en público. Haremos eso de inmediato. Pero la joven doncella le comentó que no lo hiciera, pues no deseaba tener sangre en sus manos. Desterrarlo del país será suficiente para calmar mi corazón mencionó la doncella.

En ese caso, Seth en voz alta grita ¡que sea desterrado! Es en ese momento cuando la doncella le da las gracias y le dice:

¡Mi hogar es Egipto, mi esposo era Osiris, mi hijo es Horus y el intruso que debe ser desterrado eres tú!

Isis

De pronto, Seth se dio cuenta de que esta joven sirvienta no era otra que su inoportuna hermana. Sus propias palabras le habían condenado ante Horus y los Dioses de la Enéada. Estaba encolerizado. Isis se marchó volando y gritando palabras de burla diciéndole:

Te has condenado a ti mismo, querido hermano. ¿Qué tienes que decir a esto?

Isis

El destierro

Seth lleno de rabia e ira, castigó al barquero cortándole los dedos de ambos pies. Por desobedecer las órdenes de un Dios. Al poco, Horus ganó la guerra y desterró a Seth de Egipto para toda la eternidad. Una historia donde acaba con un final feliz.

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✅ La leyenda más importante del Antiguo Egipto es el Mito de Osiris. En él, su esposa Isis y su hijo Horus luchan contra su hermano Seth
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