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Dioses Egipcios

Isis

La diosa Isis es una deidad egipcia, conocida como la de «los 10.000 Nombres» o «la Gran Madre». Es hermana y esposa del dios funerario Osiris. El nombre de Isis fue en su época helenística, pero la cuestión es que en el Antiguo Egipto (Kemet) se la conocía como Aseth, Ast o Issa. Adorada como la “Gran Maga” y relacionada con la estrella Sothis, lo que hoy conocemos como Sirio, la estrella más brillante de la constelación de Orión, donde los egipcios decían que era la casa de la diosa Isis. Es hija de Geb y Nut, dios de la tierra y diosa del cielo, sus hermanos son Seth, Osiris y Neftis. La influencia de esta divinidad fue tan grande que llegó a ser adorada por los griegos y romanos de la antigüedad.

La Gran Maga Isis

En relación con la agricultura, Isis también se identifica como Isis-Sothis, la estrella Sirio, pues su aparición coincidía con el comienzo de la inundación del Nilo, y marcaba el comienzo del Año Nuevo, que se iniciaba el 19 de julio y contaba con tres estaciones, Akhet, o período de la Inundación, Peret, o estación de la siembra, y Shemu, o período de la cosecha, de cuatro meses de treinta días cada una, con cinco días añadidos conocidos como los «días epagómenos». No obstante, desde el comienzo hubo problemas entre el año astronómico y el año civil.

La conexión de la diosa con Re se encuentra ligada al nombre. Los egipcios consideraban que éste, al igual que la sombra, formaban parte de la esencia de la persona, por lo que Isis consiguió grandes poderes gracias a que ideó una estratagema con la que consiguió descubrir el Nombre Secreto de Re, convirtiéndose en la «Gran Maga».

Culto

El culto a la diosa comienza a extenderse por otros territorios a través de los puertos, fundamentalmente por medio de comerciantes, soldados y esclavos, y desde aquí se propaga al interior utilizando las vías fluviales y las calzadas, pero también se especula con la posibilidad de que existieran «misioneros ambulantes» que se encargarían de difundir las nuevas creencias. Con todo, la religión es aceptada con facilidad por todo el mundo griego.

En la zona del Líbano el culto a Isis, en su forma de Isis-Hathor está muy extendido ya desde la época faraónica, aunque durante el período romano pasa a venerarse como Isis-Pharia, protectora de los marineros. En el territorio sirio ya se conocía la devoción hacia Isis, apareciendo una inscripción fechada hacia el 145 a.C. que hace referencia tanto a la diosa como a Serapis, asimilado a Zeus-Helios.

A partir del siglo II a.C, el culto a Isis comienza a extenderse por Asia Menor, aquí, en las ciudades griegas establecidas en la Jonia aparecen gran número de inscripciones en honor a la diosa. En la Península griega penetra por el puerto del Píreo de Atenas, en donde los emigrantes egipcios llevan el culto a Isis y a Serapis, y ya, en el año 250 a.C. aproximadamente aparece una «Asociación» de adoradores del dios, mientras que en Délos se levanta un Iseum durante el siglo III a.C., y en Creta en el siglo siguiente.

En Macedonia durante el siglo III a.C. se erige un templo en honor a Serapis, Isis, Harpócrates, Anubis, y desde el siglo I a.C. También se adora a Osiris. Este templo permanece activo durante seis siglos. Un lugar de filtración hacia el interior de la Península Itálica es la Magna Grecia, desde donde se propaga a Herculano y Pompeya, ciudad en la que existía un Iseum cercano al foro, que se encuentra adosado al teatro.

Mitología egipcia

Rituales secretos en los templos de Isis

La adoración a la diosa Isis greco-romana se encuadra dentro de lo que se denomina religiones mistéricas, por lo que sus templos están formados por espacios protegidos en donde se llevan a cabo ritos secretos conocidos solamente por los iniciados al culto. Cuando la divinidad se establece en la Península Itálica sus mayores partidarios se encuentran fundamentalmente en las ciudades y están formados por las clases bajas, esclavos, libertos y mujeres, entre ellas un gran número de prostitutas y jóvenes en busca de relaciones sexuales.

Progresivamente, el culto va adoptando costumbres más moderadas y abandona sus rasgos libertinos, por lo que se comienza a renunciar a los placeres carnales como forma de llegar a la divinidad. Dentro de los cultos isiacos existía un clero totalmente organizado y jerarquizado a imagen del que existía en Egipto. Los sacerdotes se denominaban Meokoros o Herioi, y estaban formados por un alto clero, compuesto por los Profetas, en donde se incluía al Sumo Sacerdote.

Tenían algunas prohibiciones como el celibato, y un grupo de sacerdotes, integrados por los estolistas, encargados de vestir la estatua de la diosa, hierográmatas, astrólogos, encargados de transportar el caduceo o bastón insignia de Hermes, que en este caso se relacionaba con Thot. Por otro lado, existía un bajo clero formado por cantantes, neócoros, jardineros, interpretadores de sueños y pastóphoros, cuya misión era vigilar las capillas sagradas donde se encontraba la estatua divina durante las procesiones, y lychnóphoros, encargados durante las procesiones de portar lámparas con formas de pequeñas naves.

Referencias

  • Hipólito Pecci Tenrero (2004). Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, H.» Antigua, 1.15, págs. 11-26
  • Jaime Alvar Ezquerra (1981). «El culto a Isis en Hispania». La religión romana en Hispania. CSIC Ministerio de Cultura. ISBN 84-7483-238-1.
  • Jurgis Baltrušaitis (1996). En busca de Isis. Introducción a la egiptomanía (María Teresa Gallego Urrutia, María Isabel Reverte, trads.). Madrid: Ediciones Siruela. ISBN 84-7844-329-0.
  • Baring, Anne; Cashford, Jules (2005). El mito de la diosa. Evolución de una imagen. Madrid: Ediciones Siruela. ISBN 978-84-7844-732-9.
  • Thomas Allan Brady (1978). Serapis & Isis: collected essays. Chicago: Ares publishers Inc.
  • Cristina Marcos Sánchez (2014). Veneración a Isis en Hispania.
  • Mª Amparo Arroyo de la Fuente (1999). Isis y Serapis, Legitimadores de la Realeza en Época Ptolemaica. Boletín de la Asociación Española de Egiptología. Págs. 157-174.

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